Comunicación y poder. Una reseña.

por Carlos A. Scolari
carlos.scolari@gmail.com
www.hipermediaciones.com
www.digitalismo.com
Castells, Manuel (2009) Comunicación y Poder. Madrid: Alianza.
Comunicación y Poder de Manuel Castells es quizás el libro del año: fue publicado a
mediados del 2009 en los Estados Unidos e Inglaterra y unos meses más tarde en
España. Debido a la extensión del texto - 680 páginas- en esta reseña crítica sólo
desarrollaré algunos temas y hablaré de las cuestiones que más me llamaron la atención.
La reseña se divide en tres partes, las cuales fueron publicadas en Digitalismo.com a lo
largo del mes de enero de 2010. Antes de pasar al libro, quisiera resaltar lo de “reseña
crítica”: en realidad, todas las reseñas deberían ser “críticas”; sin embargo, a menudo
muchas se dedican a promover la compra de algún libro sin profundizar demasiado en
su contenido o sin evidenciar los aspectos polémicos del mismo. Este no es el caso.
Al final de mi libro Hipermediaciones (Gedisa, 2008) incorporé a modo de conclusión
una breve sección sobre comunicación y poder: ahí decía que los procesos de
producción, distribución y consumo cultural "... no son actividades políticamente
inertes o neutrales. Todos estos procesos tienen lugar bajo relaciones sociales
marcadas por el conflicto y deberían encuadrarse en las confrontaciones hegemónicas
que atraviesan la sociedad. Tampoco los discursos teóricos, incluido el de este libro,
son neutrales ni gozan de inmunidad de frente a los relatos míticos o a las ideologías."
Si hiciéramos click en ese párrafo, se extendería ante nosotros la monumental obra que
Manuel Castells acaba de publicar. Sin embargo, si el lector se piensa que nos
encontramos ante “el nuevo libro de Castells sobre Internet”, está equivocado: este es un
libro duro y contundente sobre sociología del poder.
Las redes
El primer capítulo del libro de Manuel Castells (del prólogo ya hablaré más adelante) es
un texto brillante, con vida propia, que resume desde una perspectiva global lo que
entendemos por una sociedad en red. La visión del mejor sociólogo de Internet –su bien
merecida fama lo colocan entre los científicos sociales más citados de las últimas
décadas- es a 360º: Castells tiene una enorme capacidad para identificar tendencias,
trazar mapamundos y construir paisajes sociológicos actualizados. A diferencia de otros
pensadores que se dejan llevar por la poética, Castells no da puntada sin mencionar una
investigación empírica que la sustente. Cada afirmación, cada análisis de Castells se
basa en un estudio propio o de reconocidos miembros de la comunidad científica (sobre
todo anglosajona).
En su análisis de las redes Castells se mueve con habilidad por la cornisa que separa el
tecnologismo del sociologismo, evitando caer en cualquiera de los abismos: "la
tecnología de redes y la organización en red son sólo medios que reflejan las
tendencias inscriptas en la estructura social. El actual proceso de globalización tiene
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su origen en factores económicos, políticos y culturales... pero... las fuerzas que
impulsaron la globalización sólo pudieron desencadenarse porque tenían a su
disposición la capacidad de conexión en red global que proporcionan las tecnologías
digitales de comunicación y los sistemas de información ... " (p. 51).
Podríamos dedicar varios posts a comentar este primer capítulo, pero lo mejor es leerlo.
Lo repito: el primer capítulo de "Comunicación y poder" es brillante, es un texto
autónomo que debería formar parte de la bibliografía obligatoria de todas las carreras de
ciencias sociales.
La autocomunicación de masas
No es fácil definir las nuevas formas y prácticas de comunicación nacidas al calor de la
web. En Hipermediaciones dediqué casi todo un capítulo a reflexionar sobre el tema:
new media, multimedia, comunicación digital, comunicación interactiva, cibermedios,
comunicación participativa, comunicación 2.0, cibercomunicación, eComunicación...
¿Cómo nombrar lo nuevo? Castells propone en el segundo capítulo de Comunicación y
Poder el concepto de “autocomunicación de masas” para nombrar las nuevas formas de
comunicación. A lo largo del capítulo deja caer varias definiciones:
"Es comunicación de masas porque potencialmente puede llegar a una
audiencia global, como cuando se cuelga un vídeo en Youtube, un blog con
enlaces RSS (...) (y) al mismo tiempo, es autocomunicación porque uno mismo
genera el mensaje, define los posibles receptores y selecciona los mensajes
concretos (...) que quiere recuperar" (p. 88).
"Esta forma de comunicación ha surgido con el desarrollo de las llamadas Web
2.0 y Web 3.0, o el grupo de tecnologías, dispositivos y aplicaciones que
sustentan la proliferación de espacios sociales en Internet..." (p. 101).
"... su contenido está autogenerado, su emisión autodirigida y su recepción
autoseleccionada por todos aquellos que se comunican" (p. 108).
Por mi parte, creo que desde la perspectiva de las teorías de la comunicación el
concepto de “autocomunicación de masas” es desafortunado. Según el Diccionario de la
Real Academia Española el prefijo “auto" viene del Griego y significa "propio" o "por
uno mismo" (autosugestión, autobiografía, automóvil). “Autocomunicación” me suena a
comunicación con uno mismo, por ejemplo a la reflexión silenciosa que llevamos
internamente dentro de nuestra mente. En cierta forma, desde esta perspectiva
etimológica el concepto de “autocomunicación” no se encontraría muy lejos de la
“comunicación intrapersonal” propuesta por Mortensen, Ruesch o Bateson en los años
‘60.
Con este prefijo Castells quiere llamar la atención sobre uno de los elementos que
caracterizan a las nuevas formas de comunicación: el carácter de producción
individual/artesanal, o sea el espíritu de DIY (Do It Yourself). Obviamente, estamos
hablando de una característica muy importante de la comunicación de la era postbroadcasting:
la comunicación sin intermediarios profesionales. Pero aún queriendo
evidenciarla en nuestra definición, el prefijo “auto” no me parece la mejor opción para
nombrar estas nuevas formas de comunicación (quizás bastaría llamarlas “comunicación
directa” o “comunicación desintermediada”).
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Por otro lado, definir a las nuevas formas de comunicación como “de masas”
(“autocomunicación de masas”) entraña sus riesgos: por más que Facebook tenga 350
millones de usuarios... ¿Podemos seguir hablando de “masas” en una sociedad
hiperfragmentada donde los grupos de consumo e identidades se desarman y
recomponen a ritmo contínuo? La idea de “masa” no es sólo cuantitativa: implica
también la existencia de una homogeneidad que cada día está más en discusión en los
nuevos entornos de comunicación. Sin duda estamos de frente a fenómenos masivos por
su cantidad, pero no por su calidad.
La discusión sobre cómo nombrar al nuevo “objeto” comunicacional es compleja.
Podemos pasar varios años buscando el nombre más adecuado... Por mi parte, en
Hipermediaciones decidí -como sostenía Jesús Martín Barbero en De los medios a las
mediaciones (Gustavo Gilli, 1987)- abandonar el objeto para recuperar el proceso: o sea,
preferí no perderme en la discusión semántica sobre el nombre que deberíamos dar a los
“nuevos medios” y apostar por analizar los nuevos procesos (las “hipermediaciones”).
Si tuviera que hacer un balance del segundo capítulo (que no se agota en estas
cuestiones semánticas y del cual seguiremos hablando), tengo la impresión de que
Castells se mueve con mayor soltura en la sociología de las redes que en las teorías de la
comunicación. Sus referencias en el campo comunicacional no son tan profundas ni
amplias como en el mundo de las redes. Un ejemplo basta de muestra: a la hora de
afrontar las estrategias semióticas y los efectos del medio televisivo, Castells cita un
texto clásico de Umberto Eco (¿Il pubblico fa male alla televisione?), un artículo
publicado originalmente en 1973 y posteriormente incluido en Dalla periferia
all’impero (Bompiani, 1977) y en uno de los volúmenes recopilatorios de Sociología de
la Comunicación de Masas de Miquel de Moragas a mediados de los ‘80.
La semiótica y análisis de discurso han recorrido un largo camino desde que Eco
realizara sus primeros y polémicos aportes a la histórica discusión sobre los efectos de
la televisión, pero no aparecen en Comunicación y poder. En la próxima sección de la
reseña analizaré más a fondo la relación entre el texto de Manuel Castells y los enfoques
semióticos, discursivos y cognitivos, sobre todo en lo referente a los estudios sobre el
discurso político.
Castells y el giro cognitivo
En el tercer capítulo de Comunicación y poder Manuel Castells da un giro cognitivo,
abandona la reflexión social sobre las redes y se mete en un territorio nuevo: el universo
de las ciencias cognitivas. Para este viaje Castells se sirve de un par de guías de primer
nivel, entre ellos George Lakoff, el teórico de los "marcos" (frames) que ha tenido un
gran éxito entre los politólogos progresistas españoles gracias a su libro No pienses en
un elefante. Lenguaje y debate político.
Para complementar su visión sociológica Castells recurre a los estudios de la cognición.
El poder es un dispositivo que comienza en el Estado pero termina en la mente de los
ciudadanos; entre ambos extremos, el sistema de medios opera como bisagra
constructora de hegemonías políticas. Como ya dije en la primera parte de la reseña,
Castells basa su análisis en infinidad de investigaciones empíricas y ejemplifica con
situaciones políticas ampliamente conocidas. Sin embargo, y el mismo Castells lo
reconoce, las ciencias cognitivas no son su especialidad, por lo que su discurso se
fundamenta en los estudios de figuras reconocidas como el ya mencionado Lakoff.
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Castells presenta la teoría de los marcos y destaca su importancia a la hora de crear
contextos y modelos para interpretar la realidad. La persuasión política tiene que ver
con redes y narraciones porque el cerebro político es un cerebro emocional. Manipular
la (des)información, construir buenas historias y tocar la fibra sensible de los
ciudadanos (el factor emocional) son algunas de las coordenadas de este tipo de
estrategia persuasiva. Castells, es necesario decirlo con todas las letras, adhiere sin
medias tintas a una teoría manipulatoria de los medios.
A la hora de buscar ejemplos era inevitable analizar el más grande ejercicio
contemporáneo de manipulación política de las masas: la movilización de la sociedad
estadounidense para invadir Irak y destruir las armas de destrucción masiva. Dos
marcos encuadraron esta estrategia: 1) la guerra contra el terror, y 2) el patriotismo. Los
medios de comunicación fueron el entorno donde estas grandes narraciones se
expresaron y llegaron a todos los hogares de Estados Unidos.
A modo de conclusión, Castells sostiene que "los ciudadanos estadounidenses fueron
sometidos a los marcos de la guerra contra el terror y el patriotismo a través de los
medios de comunicación, y después se les desinformó con la agenda establecida por la
administración, con el consentimiento de las élites política, tal y como se reflejó en los
medios" (p. 252).
Discurso, poder y sociedad
El análisis de Castells, como ya expliqué, se basa en una sólida recopilación
bibliográfica e informes de investigación sobre opinión pública, audiencias y estrategias
cognitivas de persuasión. Sin embargo, a este fascinante viaje por el mundo de la
hegemonía política creo que le falta una parada. El autor habla de narraciones,
persuasión, marcos y emociones, pero no cubre un aspecto que considero fundamental:
el de los discursos políticos.
Mientras leía estos capítulos del libro de Manuel Castells esperaba en cualquier
momento la aparición de dos reconocidos autores... pero no llegaron. Me refiero a Teu
Van Dijk y Eliseo Verón, dos de los más eminentes analistas de discursos políticos. El
planteo de Castells, impecable en su intento de trazar puentes entre la sociología del
poder y las ciencias cognitivas, hubiera salido aún más reforzado si hubiera incorporado
la dimensión discursiva. Entre el medio de comunicación y el marco mental que
encuadra nuestras acciones/decisiones hay "algo": el discurso, esa narración simple pero
emotiva que a través de metáforas y otras figuras retóricas nos cuenta quiénes son
nuestros aliados, quiénes los enemigos, y qué debemos hacer para enfrentarlos.
El último libro de Teu Van Dijk - Discurso y poder (Gedisa, 2009)- es el complemento
ideal del recorrido propuesto por Castells. Ya desde las primeras páginas Van Dijk nos
explica que "la cognición personal y social siempre media entre la sociedad o las
situaciones sociales y el discurso. De ahí que los Estudios Críticos de Discurso
necesitamos estudiar los problemas sociales en la perspectiva del triángulo discursocognición-
sociedad. Ninguna de estas tres dimensiones puede comprenderse
plenamente sin las otras dos" (p. 39). Los textos de Van Dijk o Verón -desde Perón o
Muerte con Silvia Sigal hasta La palabra adversativa- nos brindan el soporte que le
falta al libro de Castells: un recorrido por el análisis de los discursos, las
metanarraciones políticas y las estrategias discursivas de manipulación.
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Demás está decir que el enorme espacio que ocupan las reflexiones cognitivas dentro de
un texto de sociología de las redes y el poder no es casual: desde hace un par de décadas
las ciencias cognitivas han expandido su radio de acción y han comenzado a hacer sentir
su presión en la psicología, la semiótica, la sociología y muchos otros campos del
conocimiento. ¿Podemos hablar de un giro cognitivo en las ciencias sociales? Sin
dudas. A medida que se avanza en la construcción de teorías transversales, amplias y
globales, los campos científicos tienden a confluir y a buscarse entre ellos. A menudo la
comunicación es difícil y la famosa "interdisciplinariedad" se queda en las buenas
intenciones, pero esta convergencia científica es quizá la única manera de romper los
etnocentrismos epistemológicos.
La chomskysación de Castells
Como ya dije Comunicación y Poder no es un libro “sobre Internet”: es un texto duro y
contundente sobre sociología del poder donde Manuel Castells desmonta los
mecanismos actuales de dominación mediática y las nuevas formas de construcción de
la hegemonía en una sociedad en red. Antes que de tecnología, el libro habla de política.
Castells dedica páginas y páginas a explicar el funcionamiento económico/ideológico
del sistema de medios globalizado, describe su trama política y sus estrategias más
habituales. En varias partes el autor construye cuadros sobre la estructura empresarial
que liga entre sí a los grandes grupos de comunicación y tecnológicos, retomando un
ejercicio de descripción inaugurado por teóricos como Armand Mattelart y Herbert
Schiller en los años 1970. En pocas palabras, se trata de evidenciar la compleja retícula
de relaciones peligrosas que unen a los diferentes actores del mundo tecnocomunicacional
y político.
También sorprende al lector de Comunicación y Poder la cantidad de páginas que
Castells dedica a las estrategias de George Bush y sus amigos neoconservadores para
justificar la guerra del Golfo, de la misma manera que explica con lujo de detalles el
entramado mediático que llevó a la caída de Felipe González en España. El autor pasa al
rallenti este proceso, mapea sus actores y analiza sus movimientos en cada fase.
Escándalos, corrupciones y vídeos
La estrategia del escándalo y la corrupción, convenientemente articulada por los medios
opositores al primer ministro socialista, marcó el fin de una era en España y el comienzo
de la fase neoconservadora con José María Aznar a la cabeza. Cualquier parecido con
los procesos de tinellización de la vida política argentina no son mera coincidencia: no
será ni la primera ni la última vez que el aparato mediático se fija como objetivo la
remoción de un presidente elegido democráticamente (sé que esto que acabo de escribir
generará alguna polémica en Argentina, pero ya avisé que esta no es una reseña acrítica
o neutral. De todas maneras, antes de polemizar conmigo les recomiendo leer el libro de
Castells y después sintonizar a Tinelli, Mirta Legrand o Susana Giménez).
Castells es exhaustivo en el análisis del proceso español, ya que comienza con el triunfo
de Felipe González y termina con las movilizaciones del 13M contra la manipulación
informativa del gobierno de Aznar ante el atentado de Al Quaeda. Mientras leía estos
capítulos por momentos me parecía no estar leyendo a Manuel Castells sino a Noam
Chomsky. Me pregunto ¿se está chomskyzando Manuel Castells? Si bien en todos sus
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libros se respiraba un tono crítico inspirado en los mejores valores democráticos, en esta
obra Castells saca a relucir un tono casi militante que le desconocía.
No es casual que en el prólogo Castells reivindique su militancia antifranquista en las
épocas de juventud. La mirada que propone Comunicación y Poder es radicalmente
democrática, escapa a la crítica fácil y ofrece argumentos contundentes basados en la
mejor y más actualizada bibliografía científica disponible (con algún olvido que ya
indicamos en el campo del análisis de discurso).
Más allá de las estrategias de manipulación
Pero la dinámica del sistema de comunicación no se limita al intento de manipulación
de las masas por medio de la inculcación de marcos (frames). De frente a este
movimiento se levantan otras voces, otras redes, otras prácticas políticas que Castells no
duda en conceptualizar de “insurgentes”.
En el penúltimo capítulo de Comunicación y Poder Castells describe algunos de estos
contramovimientos, desde la campaña electoral de Barack Obama hasta las luchas
antiglobalización, pasando por la movida ecologista. Respecto a este último, resulta
muy instructivo ver como una inquietud científica -el calamitoso estado del planeta- fue
expandiéndose a diferentes colectivos hasta convertirse en una temática global y entrar a
formar parte del marco de análisis de las nuevas generaciones.
Hoy todos sabemos qué es el calentamiento global gracias a "un movimiento
polifacético cuyos principales componentes son los científicos, los famosos y los
ecologistas"; estos actores han sabido construir una alianza con los medios de
comunicación, ya que estos buscan atraer a las audiencias "escribiendo narraciones que
aumentan la preocupación de la gente" (p. 417).
Con estos análisis de las prácticas de comunicación insurgentes Castells reequilibra la
balanza después de habernos abrumado con datos sobre las estrategias de manipulación
política que se llevan adelante desde el poder. Las redes pueden ser programadas para la
manipulación, pero también pueden ser reprogramadas para generar movimientos de
democratización y defensa del medio ambiente.
Concluyendo
El último capítulo de Comunicación y Poder presenta una síntesis del planteo de
Castells a modo de conclusión. Como ya dije al principio de esta reseña, tenemos entre
manos un texto total, con infinidad de referencias, cuestiones y problemas que
tardaríamos meses en reseñar a fondo. No tengo dudas de que el libro de Manuel
Castells, al igual que su trilogía de los '90, dará mucho que hablar en los próximos años,
tanto en el ámbito de los estudios de comunicación como en el resto de las ciencias
sociales.

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